
Hoy ha sido un día del todo surrealista.
El cabreo que acumulo encima es inversamente proporcional al grado de improductividad y tomadura de pelo al que me he y nos hemos visto obligados muchos de nosotros a soportar hoy.
Para empezar, hoy lunes 3 de marzo se ha iniciado la supuesta y obligada huelga que los estudiantes de la Facultad de Historia y Geografía han montado contra el plan Bolonia. Y digo obligada con todas las letras ya que ha sido eso, simple y llanamente una imposición y una obligación montada desde la asamblea de estudiantes.
Manifestarse contra el plan Bolonia me parece perfecto, que se movilicen los estudiantes me parece fenomenal, sí, pero creo que debería ser algo a título personal y que cada uno de nosotros secundáramos (o no) a libre albedrío.
Me explico.
Hoy se ha iniciado la semana de actos contra este plan, hasta aquí bien. Lo que no me parece normal es que se haya negado la entrada a los universitarios a la facultad, atrincherados y apiquetados los de la asamblea delante de las puertas de la universidad impidiendo el paso a aquellas personas que han intentado acceder a ella durante la mañana. Habiendo incluso insultos, empujones y más que roces a aquellas personas que así lo deseaban.
Como ya he dicho, manifestarse contra el plan Bolonia está genial, no lo niego, pero por favor, hagamos las cosas bien y sobretodo, no a destiempo como se hace siempre en esta universidad. Hablando llanamente, con el culo, cuesta abajo y sin frenos. Hemos completado ya un semestre entero con dicho plan en las asignaturas y llevamos un mes casi de clases del nuevo semestre en la misma línea… ¿Por qué ahora? Esto está muy bien, pero debería haberse hecho antes. Si se hubiese realizado la primera semana de clases, en septiembre, yo hubiese sido la primera en ponerme allí y no entrar en clase, pero señores, ¿se hizo algo? Nada.
¿Dónde estaba toda esta gente, toda esta movilización hace cuatro años, hace dos años, cuando se implantó y se aprobó esta ley?
…
Como siempre, nos quejamos de que no queremos comer verdura cuando ya está el plato en la mesa y mientras hemos visto tranquilamente cómo se preparaba.
Yo me he levantado pronto, he ido a clase (que, por cierto, me ha costado sudor, empujones y mala leche puesto que a esto se debe sumar la huelga de autobuses que han dejado a la Zona Franca, mi barrio, un barrio que SÓLO tiene autobús, en bragas, volviendo a hablar claro y mal, pero de eso ya hablaré otro día pues aún me quedan días de huelga de la TMB como para ir amasando argumentos de sobra) y cuando he llegado a la facultad no se me ha ofrecido la posibilidad de participar en la huelga a título personal, no he podido decidir si quería o no secundarla. Se me (nos) ha impuesto. Se me (nos) ha negado el acceso a las clases y de malas maneras en muchos casos. Y eso, señores, es lo que ni me gusta, ni me parece correcto. ¿Dónde está el poder de decisión? ¿Qué especie de democracia es ésta? La de siempre, la imposición de una minoría sobre el resto, la minoría que dice hablar en nombre de todos y, sintiéndolo mucho, esta vez no hablaban en mi nombre, ni en el de muchos otros.
Estos actos se tenían que haber hecho mucho, mucho antes. ¿En qué quedaron aquellas manifestaciones de hace un par de años a las que fuimos cuatro gatos? En nada. Allí no había casi nadie, porque como no nos afectaba aún, a poca gente le interesaba. Y ahora, tarde, nos movilizamos para ello. Más vale tarde que nunca, puede ser, pero… ¿Por qué no se hizo en septiembre? ¿Por qué no se hizo la primera semana de este semestre?
Como digo, el semestre ya está empezado, le pese a quien le pese. Los trabajos, recensiones, comentarios de texto y exámenes ya están sobre la mesa y el tiempo corre que vuela y eso…Eso no nos lo va a quitar nadie, seamos realistas. El perder toda la semana de clase, por imposición que no por decisión, no nos va a beneficiar para absolutamente nada. Los trabajos habrá que hacerlos de todos modos, las recensiones, los comentarios y los exámenes siguen ahí. Los apuntes perdidos toda esta semana, ¿quién los facilitará? ¿Los organizadores de la huelga? ¿La asamblea de estudiantes? Seguro que no. Sólo servirá para que el trabajo a hacer aún sea mayor.
Y no quiero generalizar puesto que seguro que hay gente que de verdad se implica en dicha asamblea, pero entre los organizadores de hoy he podido ver muchas caras conocidas. Caras conocidas porque siempre las ves en el bar, en la sala de “tapers” o en el césped tocando la guitarra y las palmas. Caras de gente que cuando entra en al biblioteca se te cae la cara de vergüenza, puesto que no tiene ni idea de cómo comportarse en ese lugar… será por lo que lo pisan algunos.
No es que no quiera que nos movilicemos contra Bolonia, no es que me parezca mal que se haga, pero no creo ni que haya sido el momento, ni que sea la forma. Por lo menos ahora ya no. Y llamadme esquirol si queréis, pero no gracias, no quiero que se me imponga nada. Pago una matrícula de mil euros al año (ya que hoy en día da lo mismo que hayas aprobado todo con media de notable puesto que las becas no llegan ni haciendo rituales para la lluvia), así que yo por lo menos no quiero tonterías. Yo tengo en mi mano y en mi haber el derecho de asistir a clase cuando me rote, ya que tengo la grandísima y carísima obligación de pagar una matrícula para ello. El que quiera secundar esta huelga, me parece perfecto, está en su derecho, pero el que no quiera, también está en su derecho de no hacerlo, ¿no? Puesto que si no es así, creo que de democrático no tiene absolutamente nada.
Yo, y sólo yo, decido cuándo voy a clase y cuándo no lo hago.
Nada de imposiciones de unos cuantos para que acatemos la mayoría.
UlalUme